Hoy paseando por la tarde por mi antiguo pueblo fuí encontrándome a antiguas compañeras de instituto y de colegio. Llevaba sin verlas mucho tiempo, quizás demasiado.
El escenario fue un parque, donde acuden los padres con sus hijos pequeños. Allí mientras los enanos se distraen, los papis charlan afablemente. Yo sintiéndome un poco fuera de lugar, también estaba allí, con mi bolita en brazos y hablando de temas tan interesantes ocurrentes como el color de las heces de mi pequeña, o de la duración de sus siestas.
Curiosamente el último recuerdo que guardaba de estas chicas era de la etapa de la adolescencia, las salidas nocturnas y los paseos camino del instituto.
El tiempo pasa tan deprisa que me da vértigo echar la vista atrás y ser consciente entonces de lo poco que ocupan en mi memoria los años, que antes me parecían eternos y que ahora parecen escapárseme de las manos......
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