En los tiempos que corren, no es difícil plantearse para que hemos sido educados.
Recuerdo aquella frase tan recurrente en boca de muchos padres de amigos de mi generación que decían sin descanso: hij@, estudia para que puedas labrarte un futuro mejor que el mío........
Hoy con treintaytantos me cuestiono continuamente si ese futuro que de pequeña me ahuguraban como prometedor no se quedó en una utopía.
A día de hoy, me siento como una pieza de fábrica idéntica a otras miles, creada para realizar las mismas funciones que el resto, con la capacidad de decisión y la creatividad anestesiadas, pues se consideraría pieza tarada, aquella que no acata las obligaciones para las que fue construida.
Leí hace unos dias que la persona que se replantea constantemente su personalidad y el papel que juega en la vida, está mas cuerda que la que sigue los cánones impuestos sin quejarse, esto según los psicólogos claro.
¿No se tratará mas bien de una mejor adaptación al medio?
Como conclusión, ese medio que afrontamos para el que nos fueron educando desde la cuna, no es mas acogedor ni gratificante que el de hace 50 años. Somos tan dependientes del trabajo que realizamos, a menudo mediocre y poco productivo, que nuestra capacidad de acción queda totalmente anulada. Y esto antaño, ocurría igual que ahora.
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